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Monday, September 02, 2013

Aprisionada

"Y el signo de su estar crea el corazón de la noche.

Aprisionada: alguna vez se olvidaran las culpas, se emparentaran los vivos y los muertos.

Aprisionada: no has sabido prever que su final iría a ser la gruta a donde iban los malos en los cuentos para niños. 

Aprisionada: deja que se cante como se pueda y se quiera. Hasta que en la merecida noche se cierna la brusca desocultada. A exceso de sufrimiento exceso de noche y de silencio." 

- Alejandra Pizarnik

Wednesday, August 28, 2013

Nombro a tu cuerpo cuchara

Nombro a tu cuerpo cuchara
con la que voy a comer,
culiar, vivir y beber
cuanto la vida depara.
En todas partes, tu cara,
y si no es tuya la anulo.
Todo es tú sin disimulo,
y me conformo con esto.
Cambio y fuera con el resto
y que le den por el culo.

Autor: José de Jesús Martínez

Tuesday, August 13, 2013

Exilio - Alejandra Pizarnik

Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.

Thursday, May 17, 2012

Tu fantasma

Que increíble capacidad de asombrarme tienes, que apareces cuando mi memoria te nombra. Y aun en el más hostil de los momentos, el silencio estéril se vuelve tu nombre y todo te trae de vuelta.

Thursday, August 18, 2011

Extrañas cosas

Simplemente no soy de este mundo... yo habito con frenesí la luna. No tengo miedo de morir; tengo miedo de esta tierra ajena, agresiva... no puedo pensar en cosas concretas; no me interesan. Yo no sé hablar como todos. Mis palabras son extrañas y vienen de lejos, de donde no es, de los encuentros con nadie... ¿qué haré cuando me sumerja en mis fantásticos sueños y no pueda ascender? Porque alguna vez va a tener que suceder. Me iré y no sabré volver. Es más, no sabré siquiera que hay un “saber volver”. No lo querré acaso.
***..
Alejandra Pizarnik.

Thursday, January 08, 2009

CAER

Nunca de nuevo la esperanza
en un ir y venir
de nombres, de figuras.
Alguien soñó muy mal,
alguien consumió por error
las distancias olvidadas.


Autora: Alejandra Pizarnik

Tuesday, December 23, 2008

Capítulo 93

Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación de] amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fájate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.

¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto. Pero estoy solo en mi pieza, caigo en artilugios de escriba, las perras negras se vengan cómo pueden, me mordisquean desde abajo de la mesa. ¿Se dice abajo o debajo? Lo mismo te muerden. ¿Por qué, por qué, pourquoi, why, warum, perchè este horror a las perras negras? Miralas ahí en ese poema de Nashe, convertidas en abejas. Y ahí, en dos versos de Octavio Paz, muslos del sol, recintos del verano. Pero un mismo cuerpo de mujer es María y la Brinvilliers, los ojos que se nublan mirando un bello ocaso son la misma óptica que se regala con los retorcimientos de un ahorcado. Tengo miedo de ese proxenetismo, de tinta y de voces, mar de lenguas lamiendo el culo del mundo. Miel y leche hay debajo de tu lengua... Sí, pero también está dicho que las moscas muertas hacen heder el perfume del perfumista. En guerra con la palabra, en guerra, todo lo que sea necesario aunque haya que renunciar a la inteligencia, quedarse en el mero pedido de papas fritas y los telegramas Reuter, en las cartas de mi noble hermano y los diálogos del cine. Curioso, muy curioso que Puttenham sintiera las palabras como si fueran objetos, y hasta criaturas con vida propia. También a mí, a veces, me parece estar engendrando ríos de hormigas feroces que se comerán el mundo. Ah, si en el silencio empollara el Roc... Logos, faute éclatante. Concebir una raza que se expresara por el dibujo, la danza, el macramé o una mímica abstracta. ¿Evitarían las connotaciones, raíz del engaño? Honneur des hommes, etc. Sí, pero un honor que se deshonra a cada frase, como un burdel de vírgenes si la cosa fuera posible.

Del libro Rayuela
Autor: Julio Cortazar

Monday, October 27, 2008

- El Exiliado -

Su acento lo delata: arrastra un poco las eses y pronuncia de igual manera las b y las v. Entonces se produce cierto silencio a su alrededor. No es un gran silencio, pero él percibe alguna curiosidad en las miradas y un pequeño reajuste en los gestos, que se vuelven más enfáticos. (Cambios imperceptibles para un observador común, pero el exilio es una lente de aumento.) A partir de ese instante (y también otros) él se siente en la necesidad de compensar a los demás. Oh, es cierto que él es un extranjero y debe hacerse perdonar. Agradece la buena voluntad ajena, ésa que consiste en no preguntarle jamás de donde viene, ni que hacía antes, si ha solucionado o no los problemas de los papeles, cómo era el lugar donde vivía, si perdió algo en el camino, si se siente solo. Todos están dispuestos a disimular esa pequeña anomalía, a tomarlo en cuenta, pese a todo, a no hacerle preguntas y especialmente: a no demostrar ninguna clase de curiosidad por su vida. Para corresponder a tanta amabilidad, él se obstina en ignorar su pasado (hace como si no lo tuviera), reprime cualquier malestar y demuestra gran conocimiento de las plazas de la ciudad, los monumentos, el nombre y la ubicación de las calles, los servicios públicos y la escasa flora del lugar.

Puede indicar con precisión la ruta de los autobuses y de los metros y la composición de la Alcaldía, pero precisamente, el hecho de conocer todos estos datos (en especial: el nombre de los árboles del ornato público y el emplazamiento de los principales monumentos) crea cierta desconfianza a su alrededor y confirma que en efecto, se trata de un extranjero que vive entre nosotros. Evita muy cuidadosamente el uso de la primera persona del plural, para no sembrar dudas a su paso, porque los individuos suelen ser muy celosos en cuanto a la comunidad a la que pertenecen y él no desea ofender a nadie. Está muy agradecido al sol, que también lo calienta a él y por un ingenioso mecanismo sortea las trampas que se le tienden para intimidarlo: cuando alguien habla de un defecto nacional, él lo convierte de inmediato en una virtud. Por ejemplo, cuando su interlocutor, sin mirarlo especialmente fijo, menciona la mezquindad de los habitantes de la ciudad, él afirma que se trata del sano sentido del ahorro que ha permitido prosperar a las familias; si se habla de la rudeza y falta de urbanidad de los transeúntes, él asegura que es espontaneidad y falta de inhibiciones; si alguien comenta que en esa ciudad hay poca imaginación y sus habitantes son aburridos, él sugiere que en realidad, se trata del sentido común de la raza, poco dad -gracias a Dios - al delirio y a la aventura. Si el interlocutor persiste en enumerar los vicios y defectos del país, él da por terminada la conversación con un enfático << ¡Ustedes no saben lo que tienen!>>, y el ciudadano se interrumpe, mira alrededor, algo confuso, convencido de que el exiliado ama más el lugar que él. Pero de inmediato se recupera: no está dispuesto que nadie hable de su patria superlativamente, si no nació allí. Es entonces cuando el Exiliado comprende que ha cometido una falta irreparable y que por más esfuerzo que haga, siempre será un extranjero.


Autora: Cristian Peri Rossi
Uruguaya
Del libro del Museo de los esfuezos inútiles

Thursday, September 11, 2008

Capítulo 7 de Rayuela

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.


Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio.


Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


Autor: Julio Cortazar

Posesión - Eliseo Subiela

Uno de los principales síntomas de la sabiduría es la comprensión de que nada podemos retener. Todo fluye. Todo está siendo y dejando de ser al mismo tiempo. Todo es "prestado". Los que entienden eso viven plenamente y no le temen a la muerte.
El afán de retener al ser amado, de apropiarse de él, de poseerlo, es tan nocivo para el amor como la rutina.

Lo que sigue son dos ejemplos opuestos sobre el tema:

1- Un profesor de 50 años se enamora de Julieta, una alumna de la clase de Introducción a las letras que dicta en la universidad dos veces por semana...El es viudo. Ella tiene 25 años. Y un hijo de un año. El padre desapareció con el embarazo.
El profesor se enamora de ella y de su hijo. Se ríe cuando se entera de que el pequeño hijo de Julieta se llama Romeo.
Se los lleva a vivir con él a su casa en el Tigre.
El profesor siente un amor tan grande que piensa que el día que ella se
enamore de un hombre joven, les cederá el cuarto principal de la casa.
El se mudará al cuarto de huéspedes y se conformará con saber que ella está viviendo en la misma casa, en el mismo planeta. Le basta con amarla. No quiere nada a cambio.
La última vez que ví al profesor habían pasado dos años del comienzo de la historia. Llevaba de paseo a Romeo. "Este niño cambió mi vida", me dijo. Estaba feliz. Lleno de amor.


2- Esto ocurrió en París hace algunos años.
Un joven ejecutivo de una multinacional japonesa se había enamorado hasta los huesos de una azafata de Air France.
Ella también lo amó mientras lo amó.
Una mañana, el japonés encontró sobre la heladera de su departamento una nota que le pareció desconcertante al principio. Cruel cuando entendió que esas máximas orientales (justo a él...) eran una carta de despedida.
La nota decía: "Quien sea que esté presente es la persona correcta.
Cuando sea que comience es la hora correcta. Lo que sea que suceda es lo único que podía suceder. Cuando ha terminado, ha terminado."
Un día, los padres de la azafata denunciaron a la policía su desaparición.
Casi un año después, un desconcertado policía de guardia trataba de calmar el llanto de ese hombre que haría una confesión horripilante.
Había matado a su amante. La había descuartizado.
Durante meses la había ido cocinando de acuerdo con distintas recetas extraídas de un libro de cocina francesa que el homicida había comprado a tal efecto. Cada comida era como una ceremonia con rituales de noches de amor.
Candelabro encendido, fuente primorosamente decorada, botella de champagne, baladas de Brahms de fondo. Un ritual para estar con su amor, que no alcanzaban a empañar las lágrimas que al japonés le costaba frenar después de cada bocado.
No era ésa la forma de estar con su amada que él hubiera elegido y, sin embargo, la había elegido. Freezer mediante, se la fue comiendo hasta no dejar de ella más que algunas uñas y una mata de pelo, restos que ahora entregaba para que la familia tuviera algo que despedir en las exequias.
A él no le quedaban más que el dolor de un amor nutritivo pero efímero.
Una pasión que la enfermiza necesidad de retener al otro hiciera mudar del corazón a los intestinos, subrayando en ese cambio de órganos el carácter pasajero y perecedero de todo en la vida.

Buscó dentro suyo algo de consuelo.
Sólo encontró el recuerdo del final de la nota que ella le dejó:
"Cuando haya terminado, ha terminado".


Autor: Eliseo Subiela


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Este texto ilustra con perfección aterradora el momento presente y abraza la incapacidad de mi palabras

Wednesday, August 20, 2008

Sobre el amor culto



Proponerse amar es como proponerse proponerse.


El amor no es joya que se luce, es herramienta que produce.


Amar el amor es cosa ruin


Lo importante no es el amor sino lo que con él se hace


El amor hace, no se hace


El amor siente, no se siente


El amor tiene, posee; no se tiene, no se posee


El amor piensa, no se piensa


No se tiene amor, se lo es


El amor es sujeto, no objeto


Amar es una madera de ser


El amor no es una cosa, sino una madera de hacer las cosas


El amor es un método


El amor no es algo que se ve, sino más bien como un ojo con el cual se ve. Y al mismo tiempo, como una mano, que toca tocándose


El amor no se vuelca sobre el objeto amado únicamente como la mano sobre el objeto palpado: a base de tomar conciencia de nosotros mismos


El amor, por abajo, es como el tacto: necesita que su objeto se le resista


El amor, por arriba, es como el ojo: necesita que su objeto sea claro


No se ama lo fofo, lo blando, lo inconsistente


No se ama lo turbio, lo oscuro, lo mentiroso


El amor no tiene principio ni fin. Cuando llega, es como si hubiese estad allí desde siempre. Cuando se va, como si nunca hubiese sido.


La grandeza del amor se mide hacia abajo, no hacia arriba


La altura, en el amor, se llama profundidad


El amor es absoluto o no es en absoluto


Si el hombre existe y ama, no queda sitio para Dios. Y el hombre existe y ama


Si dios existiera y amara, no sobraría sitio en donde pudiera el hombre existir y amar. Y la tierra es un sitio donde el hombre puede existir y amar.


Dios o el hombre, pero no ambos


Aun cuando Dios existiera, no tendría sentido amarlo o pensar en él. Y ni siquiera existe


A dios habría que negarlo aun cuando existiera. Sobre todo si existiera


Dios no es necesario ni siquiera para la religión


En la sociedad íntegra se fundirían o integrarán la erótica, la política, la ética, la lógica, la poética, la noética, la teorética y la práctica


No vale la pena hablar del amor, pero sí hablar enamorado


El amor no se expone, se impone


Estas ideas son hijas del amor. Jamás querrían ser madres de él. Fueron descubiertas y rodadas, y empíricamente comprobadas, desde él, teniéndolo de supuesto o sótano, de luz, balcón, razón o método.

Autor: José de Jesús Martínez (Chuchú Martínez)

Poeta, filósofo y matemático Panameño

Thursday, July 31, 2008

El museo de los esfuerzos inútiles (fragmento)

" El espacio que queda entre la espada y la pared es exiguo. Si huyendo de la espada, retrocedo hasta la pared, el frío del muro me congela, si huyendo de la pared, trato de avanzar en sentido contrario, la espada se clava en mi garganta. Cualquier alternativa, pues que pretenda establecerse entre ellas, es falsa y como tal, la denuncio. Tanto el muro como la espada sólo pretenden mi aniquilación, mi muerte, por lo cual me resisto a elegir. Si la espada fuera más benigna que el muro, o la pared, menos lacerante que el filo de aquella, cabría la posibilidad de decidirse, pero cualquiera que las observe, comprenderá enseguida que sus diferencias son sólo superficiales. Sé que tampoco es posible dilatar mi muerte tratando de vivir en el corto espacio que media entre la pared y la espada. No sólo el aire se ha enrarecido, está lleno de gases y de partículas venenosas: además, la espada me produce pequeños cortes 'que yo disimulo por pudor' y el frío de la pared congestiona mis pulmones.... Si consiguiera escurrirme, la espada y el muro quedarían enfrentados, pero su poder, faltando yo entre ambos, habría disminuido tanto que posiblemente el muro se derrumbara y la espada enmoheciera. Pero no existe ningún resquicio por el cual pueda huir, y cuando consigo engañar a la espada, la pared se agiganta, y si me separo de la pared, la espada avanza. He procurado distraer la atención de la espada proponiéndole juegos, pero es muy astuta, y cuando deja de apuntar a mi garganta, es porque dirige su filo hacia mi corazón. En cuanto al muro, es verdad que a veces olvido que se trata de una pared de hielo y cansado, busco apoyo en él: no bien lo hago, un escalofrío mortal me recuerda su naturaleza. He vivido así los últimos meses. No sé por cuánto tiempo aún podré evitar el muro, la espada. El espacio es cada vez más estrecho y mis fuerzas se agotan. Me es indiferente mi destino: si moriré de una congestión o me desangraré a causa de una herida, esto no me preocupa. Pero denuncio definitivamente que entre la espada y la pared no existe lugar donde vivir. "
Autora: Cristina Peri Rossi
Escritora Uruguaya

Friday, July 11, 2008

FIESTA




he desplegado mi orfandad
sobre la mesa, como un mapa.
Dibujé el itinerario
hacia mi lugar al viento.
Los que llegan no me encuentran.
Los que espero no existen.

Y he bebido licores furiosos
para transmutar los rostros
en un ángel, en vasos vacíos.

Autora:
Alejandra Pizarnik

Friday, July 04, 2008

Lo único que queda por decir...

Sonríe y yo soy una minúscula marioneta rosa con un paraguas celeste yo entro por su sonrisa yo hago mi casita en su lengua yo habito en la palma de su mano cierra sus dedos un polvo dorado un poco de sangre adiós oh adiós.
Como una voz no lejos de la noche arde el fuego más exacto. Sin piel ni huesos andan los animales por el bosque hecho cenizas. Una vez el canto de un solo pájaro te había aproximado al calor más agudo. Mares y diademas, mares y serpientes. Por favor, mira cómo la pequeña calavera de perro suspendida del cielo raso pintado de azul se balancea con hojas secas que tiemblan en torno a ella. Grietas y agujeros en mi persona escapada de un incendio. Escribir es buscar en el tumulto de los quemados el hueso del brazo que corresponda al hueso de la pierna. Miserable mixtura. Yo restauro, yo reconstruyo, yo ando así de rodeada de muerte. Y es sin gracia, sin aureola, sin tregua. Y esa voz, esa elegía a una causa primera: un grito, un soplo, un respirar entre dioses. Yo relato mi víspera. ¿Y qué puedes tú? sales de tu guarida y no entiendes. Vuelves a ella y ya no importa entender o no. Vuelves a salir y no entiendes. No hay por donde respirar y tú hablas del soplo de los dioses.
No me hables del sol porque me moriría. Llévame como a una princesita ciega, como cuando lenta y cuidadosamente se hace el otoño en un jardín.

Vendrás a mí con tu voz apenas coloreada por un acento que me hará evocar una puerta abierta, con la sombra de un pájaro de bello nombre, con lo que esa sombra deja en la memoria, con lo que permanece cuando avientan las cenizas de una joven muerta, con los trazos que duran en la hoja después de haber borrado un dibujo que representaba una casa, un árbol, el sol y un animal.
Si no vino es porque no vino. Es como hacer el otoño. Nada esperabas de su venida. Todo lo esperabas. Vida de tu sombra ¿qué quieres? Un transcurrir de fiesta delirante, un lenguaje sin límites, un naufragio en tus propias aguas, oh avara.

Cada hora, cada día, yo quisiera no tener que hablar. Figuras de cera los otros y sobre todo yo, que soy más otra que ellos. Nada pretendo en este poema si no es desanudar mi garganta.

Extracción de la Piedra de la Locura
Alejandra Pizarnik

sobre sentirse y no... sobre la noche y no...

De repente poseída por un funesto presentimiento de un viento negro que impide respirar, busqué el recuerdo de alguna alegría que me sirviera de escudo, o de arma de defensa, o aun de ataque. Parecía el Eclesiastés: busqué en todas mis memorias y nada, nada debajo de la aurora de dedos negros. Mi oficio (también en el sueño lo ejerzo) es conjurar y exorcizar…

Te despeñas. Es el sin fin desesperante, igual y no obstante contrario a la noche de los cuerpos donde apenas un manantial cesa aparece otro que reanuda el fin de las aguas.
Sin el perdón de las aguas no puedo vivir. Sin el mármol final del cielo no puedo morir.
En ti es de noche. Pronto asistirás al animoso encabritarse del animal que eres.

Corazón de la noche, habla.
Haberse muerto en quien se era y en quien se amaba, haberse y no haberse dado vuelta como un cielo tormentoso y celeste al mismo tiempo.
Hubiese querido más que esto y a la vez nada….



Extracción de la Piedra de la Locura

Alejandra Pizarnik

Wednesday, July 02, 2008

A LA MUJER IDEAL (una apología de lo "cursi")

Un poco para despertar curiosidades, voy a “parecer cursi” diciéndote por este medio que me gusta mucho el café y el cigarrillo compartido entre las volutas y la palabra aquellas tardes tan nuestras mientras dialogamos sobre la libertad de ser al margen del mundo.Me gusta profundamente la forma escandalosamente sincera de reír cuando aciertas el significado detrás de la primera imagen, en apariencia inocente; la forma en que sugieres que te siga a donde tú quieras, sin que por ello debamos rendirle cuentas a los espejos, al tiempo ni al espacio. Como ya te dije, no te quiero, ni quisiera quererte y prefiero amarte porque no sé cómo ni para qué serviría hacerlo. Sabes bien que en mi culto tu cuerpo y corazón son altar.Que tú me quieras me pone los pelos de punta, puesto que no estoy dispuesto a dejarte manejar a tu antojo mi libertad, ni a que por satisfacer tu ego te conviertas en tirana del imperio cuyos territorios son mi cuerpo, corazón y voluntad. Amo sí que me ames. Me place mucho saber que en tu camino me elevas a la condición de río del que tomas el agua necesaria para no morir de sed antes de que llegues al próximo río que, sé, igual que yo también te lavará los pies.Tus motivos para el amor los desconozco, aún no logro saber si es miedo a la soledad, o simple deseo de llenar conmigo los espacios de tiempo que, ya te digo, no me desagrada y tampoco quisiera saberlos porque en los asuntos de su dama el caballero no se mete. Esto, dirás, es respeto. Para mí, es simple lógica. Por ningún motivo me arriesgaré a husmear en tus asuntos, no sea que te des cuenta y me eches antes de tiempo de tu vida. Por otro lado, del mismo modo en que tú ejerces tu libertad, yo ejerzo la mía y espero no sea esto motivo de conflicto.Tiemblo cuando me dices al oído lo mucho que me amas. No atino a saber cómo evitar ese frío ascendente que me paraliza cuando comprendo que el amor es inmensurable desde cualquier posibilidad perceptual humana. Y no sé -dado que me dices es tanto tu amor-, si merezco o no tanto amor.Se piensa que sin altar no es posible el ritual y sin ritual el culto. Desde mí, sean mi cuerpo y el tuyo sólo altar, ritual y culto a Amor y mis palabras cantos en su honor, cuando asistamos al ritual del café, el cigarro y la palabra amiga. Porque, recuerda cuáles y cuántas palabras comparten con Amor la raíz lingüística AM. Amistad entre ellas… las de más son caminos, afluentes tributarios del Gran Camino.

Autor: Alexander Zanches
Río, poeta y amigo
http://poetaandariego.blogspot.com/2008/06/la-mujer-ideal-una-apologa-de-lo-cursi.html

Wednesday, June 25, 2008

EXTRACCIÓN DE LA PIEDRA DE LOCURA




mi cuerpo se abría al conocimiento de mi estar
y de mi ser confusos y difusos
mi cuerpo vibraba y respiraba
según un canto ahora olvidado
yo no era aún la fugitiva de la música
yo no sabía el lugar del tiempo
y el tiempo del lugar
en el amor yo me abría
y ritmaba los viejos gestos de la amante
heredera de la visión
de un jardín prohibido


Alejandra Pizarnik

ESTAR


Vigilas desde este cuarto
donde la sombra temible es la tuya.

No hay silencio aquí
sino frases que evitas oír.

Signos en los muros
narran la bella lejanía.

(Haz que no muera
sin volver a verte.)

Alejandra Pizarnik / Extracción de la piedra de la locura


Tuesday, June 03, 2008

AGUEDADES DO LAS AGUAS SON TAMBIÉN MOTIVO


Un regalo encriptado como los misterios de quién conoce la magia...
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Alegre entre las ramas va la brisa
cual tú en tu silencio por la tarde
que sabes qué se oculta tras el velo
delgado de la perla entre los dientes

al encuentro festivo del Amado
va la sangre tañendo brunas liras
remando entre paréntesis el fuego
cordial de la ternura sin orillas

de pronto todo es calma luminosa
dormido el elemento sólo el río
repite su canción -rumor de fuga-
metáfora del tiempo detenido

¿ya sabes por qué la tanta prisa
del todo a comulgar junto a la nada?
¿comprendes la estrategia y la paciencia
preámbulo obligado del abrazo?


Autor: Alexander Zanches, poeta, duende y amigo
http://www.poetaandariego.blogspot.com/
http://catapultaliteraria.blogspot.com/

Thursday, March 27, 2008

Presagio


Nada en el mundo te alcanza todavía:
son tus labios de sombra,
y tu voz un fantasma.
Has surgido a la luz para mis ojos,
y te aumenta mi sangre,
y te encumbran mis venas.
Ya sin saberlo te acercas a tu forma,
y encenderás la llama
en la incesante noche que te espera.
Y sin saberlo escribirás tu nombre,
tu no nacido nombre, entre mis labios

Autora: Blanca Luz Pulido