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Thursday, March 20, 2008

Siete pasos para hacer el amor:

  1. Lo agarras de la mano, caminas con él sin pronunciar palabra.
  2. Lo sientes…este elemento es muy importante porque si no lo sientes, ni modo que puedas hacerlo.
  3. Deshacer los miedos y colocarlos en algún lugar lejos del cuerpo.
  4. Quitarse la piel para materializar entonces todo lo que se siente y volverlo carne
  5. Tomas el tiempo para la fabricación, para la actividad armónica del amor.
  6. Permitirse arrastrar por la pasión.
  7. Guardar el secreto, cerrando los ojos... sonriendo.

Recomendaciones:
Escoger las hora del atardecer
Escoger un cuerpo cónvaco al propio

Thursday, October 25, 2007

El primer orgasmo

Hace un tiempo atrás era la tarde y fue el amor. No fue ni el primero ni el último momento de amor que he tenido, sin embargo fue distinto a cualquier otro que recuerde.
Para ese tiempo, corrían los días de la desilusión y el desengaño; y corría su cuerpo sobre el mío como consuelo y sueño de futuro. Eran tiempos de llanto en la mañana y pasión risueña por las tarde, las noches casi no existían sino que para escapar de casa y la eternidad nos duró cuatro meses.

Entonces un día era la tarde y fue el amor, llegó como siempre y el ritual sin mayores condiciones se inició. Primero los zapatos, en su caso zapatillas. Luego las camisas y aquí un poco de conversación, unos tantos besos, después el pantalón.

Aquí yo me abandonaba a su cuerpo, me masturbaba en el beso que me plantaba entre las costillas y la cadera. Después de alargar el momento de embestir, domada por su fuerza y domesticada en el instinto, se posó en mi vientre una sensación de muerte que se extendió por todas partes. Era la muerte y nada más, fue la agonía, la ansiedad, la alegría, el pánico. Fueron tus ojos y mi boca, el miedo a caer; fue lo desconocido y el descubrimiento.
Esa tarde, sin el más mínimo esfuerzo me plantaron el primero de mis orgasmo. La muerte repetida tantas veces como arremetían sus carnes sobre mi espalda. Sus piernas, anclas para salvar del vértigo y la explosión.

Siempre fue todo muy cooperativo para los momentos del amor, sin embargo, cuando era la tarde y fue ese amor, por el ombligo sembró la semilla que invadió mi centro, hasta florecerme un puñado de llanto y risa por la boca.

Wednesday, February 28, 2007

Este cansancio de carne y hueso
quiere retornar vacío de tribulaciones,
pero la gigantesca estela de las causas,
alejándonos del bienestar, codicia furias lejanas.
Aviso a mis fiebres
para que contigo llegue la buenaventura,
tu meditación de alivio en la noche.

Enséñame a dormir al pie de la tierra
como los óvulos de aceite caen generosos en el camino;
que disponga de mí el cálido deseo,
discípulo en tu vientre de oliva,
porque soy extranjera en esta tierra de ruegos pálidos.

Si la belleza pide jugar a los infieles, no a los más cautos,
aquí estamos con buena voluntad vestidos de oro
en la injusta miseria de las posibilidades,
con una ofrenda de árboles tiernos
necesitados de iluminación creciente en los tropiezos.
Me dejo caer, bendita entre las mujeres,
llena de invitaciones en la cama anochecida.

Autora: Eyra Harbar, 2002. (c)

Tuesday, January 30, 2007

Deseo de noche, deseo de ti

vamos a bebernos el cielo, esta noche,
en trocitos de hielo
amarrados a los puertos de llegada
quiero que te sientas toda, esta noche
y que tus gemidos despierten
las olas cuando los gallos canten el alba
quiero sentirme salado, esta noche,
embadurnado de tu tiempo
y que tus piernas abracen mi cuerpo
vamos a sentirnos dentro, esta noche,
embriagados de ritmo
y que me abras tus salas para besarte el alma
quiero notarte llena, esta noche,
inflada de rosa
y perfumarme de tu brisa mojada
vamos a bebernos el triunfo, esta noche,
o la derrota,
anclados en despedidas portuarias
Del libro Tiempo Raro
Jorge Brotons

Thursday, December 21, 2006

Otro fragmento...

... fue por primera vez sentir y no pensar. Sentir como era el despertar al placer de la carne sin culpas, sin decencia, comenzar a reconocer al animal...

... comenzamos analizar mis reacciones al tacto; al tacto de su mano, de su lengua, de su piel. Conocí mis elementos más básicos y asímismo como se mezclaba su negra pigmentación sobre mi blancura de cal; supe lo explosivo que puede ser el sodio mezclado al calor de una cama...

... inventamos un juego cuadriculando nuestras vidas. Me re-dibujaba con su lengua. Nunca mis muslos temblaron tanto de calor y humedad, nunca pensé que contaría los poros de mi piel abriéndose de uno en uno como primavera embravecida, con el sol entrando en la tierra y llenándola de fuego, jamás imaginé que podría lloverme tanto el cuerpo...

... Mi ropa fue perdiendo la mitad de los botones entre la sala y el comedor, su fuerza y su control sin imposiciones hacían vibrar cada lunar de mi piel. La tenue luz de su cuarto, marcaba surcos por donde me atravesaban sus dedos y todas las pasiones. Nada de mí se escapaba de su boca, nada de él huía de mis manos...

Ahora ya nada se ve igual y yo sigo sentada aquí, mirando cómo la sombra de nuestros cuerpos aún se mueven haciéndose el amor o el desamor, ya no lo sé.


tomado del cuento:
La Decente Burguesa

Wednesday, December 20, 2006

Fragmento...

"... En las noches hay un cuerpo que aparece entre sus sábanas, con quien a veces hace un amor tranquilo como la espuma, como un mar en calma que sólo muestra el vaivén de las olas, pero otras veces es furioso e iracundo levantándose como marejada blasfemando contra el cielo.
También se derrama con un amor tan dulce que vuelve pegajosos los cuerpos, que transforma en azúcar toda la sal de su placer.
Recuerda uno que le sirvió de refugio y a veces otro que se le parecía a la tormenta; que le volvía presa y cazador dando la sensación que se tiene cuando se está frente al abismo. Otras veces se fugaba en un amor que lo consumía todo, como una cosa inmediata, certera y mortal...
... Comulga día a día con sus demonios, se abraza a ellos, la consuelan, la reciben, le amamantan la angustia y le envenenan con lágrimas que arrancan la piel de sus mejillas curtidas por el sol. Cuando llegó a la isla imaginaba su nueva vida alegre en la terrible ignorancia de los días por venir... "

Fragmento del cuento
Espejismos en la tormenta

Wednesday, November 22, 2006

Nota sin enviar

La primera noche que pasé contigo, supuse sería la última de nuestra historia no escrita; bastaba una mirada al escenario de cuerpos tirantes para saber que hacía falta algo más. Sin saberlo escribí la profecía de la última noche, pero de mi vida. Justo en ese momento comenzó la triste pena de perder lo que nunca tuve ni siquiera en la misma entrega.
No puedo evitar pensar en toda tu humanidad sobre la mía, mientras pululan otros nombres y muchos rostros en la misma habitación; hay un momento en que mi corazón cambia de lugar y se ubica en la columna vertebral palpitando fuerte para que la sangre diáfana se disperse por cada una de las extremidades después de haber liberado la carne. Casi nada se compara a esa sensación de vacío que tiene el cuerpo cuando cae jadeante sintiendo cada uno de los huesos chocando entre sí.

Entre el espanto y la ternura me doblaste como una rama con tu torbellino de ira comulgando mi carne para redimir los pecados.
Curiosa forma de amarnos, a veces me desprecias tú, en otras ocasiones te detesto yo, y aun así, me atrevo a decir que duele tanto aquí como allá.

Wednesday, November 15, 2006

Carencia


Estoy dejando secar mis labios
para deshojar de ellos la falsedad de tu boca.
Mal tiempo aquel que contaminó mis ojos
con el veneno incurable de tu imagen

y agoniza la piel sin tus manos;
legado invisible que blande
como hierra un epitafio
de mariposas muertas sobre la hierba.

Mis pechos inflamados,
erguidos en la orfandad
que habitan sin tu lengua,
se retuercen en la arruga oscura
que delata la fiebre de este deseo innombrable.

Muero húmeda en el cansancio del exilio
odiando el cuerpo que te quiso tanto,
buscando la llave que cierre esta pena
de no saber vivir sin ti.

Te ansían mis muslos como presagio apocalíptico,
revelación en lenguas de la historia
que se esconde entre mi obligo y tu hambre.
SAG (2007) (c)

Tragaluces

Cuando pienso en el color que tiene el recuerdo, lo único que me viene a la memoria es la tonalidad que adquieren los días en la última mitad del año; una época del año en que no puedo pensar en el caer de la tarde sin ubicarlo como el último trozo de día resbalando entre las nubes. Se despierta de su sueño diurno la noche, lista y vestida para la fiesta.

He tratado incontables veces de explicar como percibo el color que se derrama sobre mi ciudad tropical, pero vuelvo al punto de las palabras que no se han dicho aun, de las explicaciones que son una única sensación envuelta en algún momento o lugar distante al día en el que estoy. Al final no hay nada que explique mejor el color indefinible de estas líneas que tu piel.

Ya es la tarde, y ese color se va desdoblando lentamente de la pared; esa luz tan particular que impregna el aire y lo hace casi irrespirable, aun en la asfixiante sensación de libertad; me vuelve al vértigo de tu piel y de la sangre rebelde incontenible dentro del cuerpo. Mirando los colores de esta tarde entiendo que más allá de los ojos, la luz se traga por cualquier parte.
Estoy tratando de encontrar la melodía perfecta, la armonía que no se detenga ni siquiera cuando se termine el tiempo. Ni siquiera ahora que ya tú no estas.

Wednesday, October 18, 2006

Canto para mi amado


Hija de Jerusalén que tienes el alma en llamas
Canta, Canta pero no despiertes a mi amado
que reposa su sueño entre trigales y ovejas.

Descansa el cuerpo de mi amado para la fiesta de la noche,
para adornar mi cintura con semillas y dátiles,
yo beberé el néctar que sus manos derramen en mi boca.

Las manos de mi amado recorren mi cielo y levantan la tormenta
se alimenta de mi pecho y va bebiendo mi lluvia.

Aquí la que canta y escucha el canto,
Reclama el silencio para su amado en reposo
Va tejiendo incienso para perfumar su respiración.
SAG 2007 (c)

Monday, October 09, 2006

Exorcismo

Así vino del escándalo y el ron,
entre sexo y llanto con calle y cerveza;
dos bachatas en la plaza,
tres cánticos de fuego.
Los misterios montando cuerpos, cabalgando carnes blandas
Tarot de madrugada, zapato sin tacón.

Pregúntame en caribe
con esa nostalgia de no pertenecer
con el tiempo que no pasa,
con todas esas noches sin estrellas
porque me las colgaste en el pecho.

Ahí esta la isla, flotando sobre la nada verde aqua
envuelta en el misterio de los loases,
de esa negritud que canta y baila el tambor
con la caña y el coco haciéndose el amor todo el tiempo.

De Sodoma al templo de Salomón
regrese a esta tierra que me parió entre lianas y sangre
tramoyista de vida licenciosa
al silencio que gritan las montañas.

Bueno, ya lo sabes,
ahora, no hay secreto en mi piel que no conozcas
amé, amé y me dejé morir en el intento;
la muerte prolongada de un tiempo
que parece no moverse:
clepsidra detenida en cada gota.

He rodado por la la fuente del dolor
confinada a la perdición irremediable
el ruido, el silencio, la embriaguez constante...
el desboque... la locura
el poema, la musa... lluvia y tormenta,
verso partido, noche triste y solitaria.

Cama ardiente, sangre derramada,
alevosía de instinto animal
tanta necesidad en el desenfreno.
El caribe en una piel
el cielo, un infierno en sus ojos

y como dije antes,
el dolor.

SAG 2006 (c)